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INICIA 20 DE NOVIEMBRE

Emanuel Meléndez Revuelta, originario del istmo de Tehuantepec en, para ser más exactos, nacido en 1992 en Ciudad Ixtepec, Oaxaca; un pequeño pueblo en la franja istmeña.

 

Cursando desde primaria hasta preparatoria aquí mismo en Ciudad Ixtepec, al terminar y con el amor al arte desea estudiar una carrera artística, pero la vida hace que tome un par de carreras que no lo llenan personalmente y termina truncándolas, esto hace que se vaya al estado de Chiapas a buscar crecimiento, pero el mismo destino lo regresa a la ciudad que lo vio nacer, estudiando la carrera de Expresión y Producción Artística en la Universidad para el Bienestar Benito Juárez (UBBJ) del 2018 al 2021.

 

El amor al arte hace que en el transcurso de su vida, pertenezca a diferentes bandas de diferentes géneros musicales, que escriba pasa soltar, que cante para trascender y que busque en toda arte un modo de catarsis. Participando en colectivos como CASA PANTEON y Club de Lectura y Escritura Chituguis.

Todo empieza con el contacto directo del maestro Félix, que en una plática por redes sociales, me dice si gusto colaborar con él y me da opciones de que se puede hacer, yo le mando 10 escritos y el los ilustraría con lo que le inspire y él me manda 10 ilustraciones y yo escribo sobre lo que me inspira las ilustraciones.

 

Al escribir mirando continuamente las ilustraciones y con música melancólica, entro en catarsis y me meto en la escritura, empiezo a redactar todo mi sentir en letras, que poco a poco al pasar de los días con la mente más fría y la cabeza más tranquila lo voy moldeando a lo que quiero y deseo proyectar, reduzco las letras y creo algo que a mí me produzca algo, si no me gusta, regreso, comienzo de nuevo y le doy otro giro a todo, al final después de escribir tanto, sale algo mas intenso y con pocas letras, ya no tan aglomerado como al principio.

 

Finalizo enviado lo que escribí a Félix, esperando sean de su agrado y así poder continuar con lo demás.

COMO LAS MONTAÑAS

Mixta sobre papel de algodón

35 x 50 cm

2018

Colección particular

Homo Viator por vocación, abstemio por convicción, promotor de la arqueología de la nostalgia, eterno explorador de los Locus amoenus y afortunado en hallar seres interesantes, Félix Ayurnamart se crea y se recrea constantemente.  Su verdadera obra, es su propia existencia.

 

Ha decidido hacer de cada momento de su vida la materia de su escultura, usar el tiempo y las circunstancias, como las herramientas que dan forma y sentido al existir.  El es una obra en proceso permanente y ambulante, colisionando con otras presencias en ocasiones y muchas veces entrando en un delicado y distante contacto con otras.

 

La producción plástica de Félix transita entre lo contemplativo, la memoria y la admiración por la naturaleza.

 

Como las montañas te necesito lejos,

a kilómetros de distancia,

rodeada de la vida, la experiencia y la ceniza,

el paisaje y la vista.

Como dos montañas te necesito cerca

memorizando movimientos que la tierra nos da,

conectados por los pies, separados por los aires.

Como la montaña me necesito vivo,

mostrando lo camaleónico del momento,

lóbrego por los días, fosforescencia por las noches ,

sin savia por temporadas, siendo inmersamente magno

a perspectiva pequeño,

insuperable y capaz de regresar a la vida con la llovizna.

Como la montaña me necesito muerto

rozando la petulancia de nuestro amorío,

siendo inerte, mutante.

 

Emanuel MeRev

COLORÉAME EL ALMA

Acuarela sobre papel de algodón

50 x 35 cm

2017

Colección particular

No te busco ni te encuentro,

a veces despierto y estás ahí,

ni siquiera recuerdo en donde fuiste tan capaz, tan mortal,

ilústrame en tu pensamiento con tus ojos daltónicos,

quiero sentir este orgullo, conocer la traición,

sumergirme en la vida, en la caída,

viendo los colores y los daños,

no ves la culpa que siento cuando te veo,

es tan normal pensar que te pierdo en existencia y te tengo en muerte,

coloréame el alma tan incapaz de bombardear la lejanía,

estremecerla y verte feliz,

gira a tu alrededor donde esta ese don,

toma de mis ramas,

si te busco, si despierto y no estás ahí,

recuerdo donde fuiste tan incapaz, tan histriónico.

 

Emanuel MeRev

ENTES GEOMÉTRICOS

Mixta sobre papel de algodón

30 x 50 cm

2017

$5000

EL COMIENZO DEL CREPÚSCULO

Mixta sobre papel de algodón

62 x 77 cm

2015

$5700

CIELO APOCALÍPTICO

Acrílico sobre lienzo

20 x 27 cm

2020

$3000

MUDA EL ECO POR EL SILENCIO

Mixta sobre papel de algodón

50 x 35 cm

2017

Colección particular

LO INHÓSPITO

Tinta sobre papel de algodón

35 x 50 cm

2017

Colección particular

ALLÁ DONDE...

Tinta sobre papel de algodón

30 x 50 cm

2017

Colección particular

LA ESPERA

Piezografía sobre papel fotográfico

37 x 32 cm

2020

$3200

EL REGRESO DE UN ALIENTO

35 x 45 cm

Piezografía sobre papel fotográfico

2020

$3500

En esta existencia geométrica que tenemos por vida,

vegetamos a tumbos y con simbología,

somos entes geométricos,

donde están los pensamientos cuadrados que nos creamos escuchando a otros,

que adherimos a nuestro cuerpo antinatural,

nuestras palabras triangulares que liberan isósceles

y regresa a nuestro cosmos rectangular,

forman nuestro karma circular,

donde se hunde en la curva plana, simple y cerrada con dos ejes de simetría,

que tiene tu cara,

viendo como dos cuerpos logran perderse en un arroba

percibiendo un simple smiley,

donde el riesgo es lo que importa,

buscando formas geastolicas en el infinito.

 

Emanuel MeRev

Detenme en el comienzo del crepúsculo

y dime que la vida es efímera,

regrésame al andar de cada ser volátil

que demuestra la cobertura de un ser sin aliento,

prolóngame cada tiempo y regrésenme a la oscuridad,

vomítame tu necedad cada veinticuatro horas,

retórname al despertar,

no sabes lo que se siente ver el cielo

y no encontrar como continuar,

no entiendes que las nubes no son aquello que te hace suspirar,

muéveme con el tiempo y estrújame en tu andar,

puedes anteponer tu resiliencia,

pero no quieres indagar lo que la claridad del día te puede resolver,

prolongar sobre el final del crepúsculo.

 

Emanuel MeRev

En una depresión tropical,

en la vida como escenas de película,

Andrómeda luces, acción y cámara

camino entre huracanes,

Tú con tu forma de princesa Donaji,

me ves, respiras, estoy aquí,

consigo tocar la tierra,

pero el cielo frio se fastidia conmigo,

no puedo hurgar sin quemarme,

Gitana,

dime si me quedo o me voy,

yo no danzo bajo la luna,

ni me transformo en un cielo apocalíptico,

adquirimos tiempo para ver, para pensar

y aunque no se estar solo,

eres la gobernante de los hombres,

en tu galaxia espiral.

 

Emanuel MeRev

Aprovéchate de que los colores se fueron de nuestro lugar,

que las sustancias ya no son tan gratificantes,

vuelve donde te han tratado mal,

cambia lo cálido por lo frio,

muda el eco por el silencio,

renueva tu sentir y grítame a la cara,

húndete en la distancia,

vuélvete lo que comparto,

la salvación no tiene tres clavos,

la sangre es carmín,

sin control, sin dirección,

reaparece esa luz que se fue,

ya no hay combustible

y esta impresión monosilábica,

no te deja temer al ciclón,

ni sentir el pastizal,

tu cuerpo no es el mío,

y tu tundra no es mi selva.

 

Emanuel MeRev

Lo luctuoso de tu sentir es cuando quieres volver al mundo que tú dejaste lúgubre,

Contestas que pierdes el tiempo,

alimento, como caminan los días en tu andar, en tu suvenir,

vuelves y dejas tu refugio,

no sabes cómo librarte de tu mal y vienes a sacrificar mi mundo,

me codicias y no me ambicionas, 

te vas con tu historia de apego,

dejas lo vacío, lo inhóspito,

no dejas ni razón, ni existir,

y me quedo,

sumergido en tu vida oscura, donde no dejas ni piel,

te llevas todo,

te quedas todo,

me dejas convaleciente,

me dejas naufragando en lo profundo del mar,

veo el final del camino,

recorro todo y no puedo llegar,

pisas del agua que bebo,

bloqueas mis ojos con tus manos,

aquí no para de llover mientras inundas con tus lagrimas mis rodillas,

te retiras y dejas tu incomprensión.

Te observo,

                             me observo,

te marchas,

                             mis auxilios,

unas botellas de vino,

                             los bebo.

 

Emanuel MeRev

Allá donde existen los dioses…

muchos marchitos, otros lacerados de crisis, muy pocos sin ser tocados aun.

Allá donde ellos detestan a los humanos…

les ansían lo peor y mandan a la tierra sus trastornos.

Allá donde ellos desecharon el amor…

por ver la expiración de muchos, sin un toque de autocompasión.

Dispusieron la tierra a que los humanos sufrieran y se lapidaran entre ellos,

para que así,

ya emancipados de esa desgracia,

nos miraran y se rieran,

se ironizaran,

desempolvando los últimos daños ocasionados por ellos…

Y pensar, sin saber si los humanos podremos hacer lo mismo que hicieron,

pasarle esta desdicha a alguien más para que sufran y podamos liberarnos,

pero aún no encontramos a quien poder pasar este mal,

mientras lo hacemos,

que nuestras procreaciones se hostiguen

y lapiden entre ellos...

 

Emanuel MeRev

Me esconderé en el baúl que está en la casa de los abuelos…

Preguntare al murmullo porque la ausencia…

No saldré,

dejare a la imaginación un solo desconsuelo…

Volveré la mirada,

dejare un espacio no recorrido en el tiempo…

Observare,

cavilare,

intuiré;

el porque me despojan de una larga sequía,

de pasajes de arena…

Tendrás que prometer una serenata a la luz de unas velas con flores muy familiares.

Será la última vez que me pondré zapatos,

que siendo sinceros,

siempre me gusto andar descalzo

y me los quitare antes de cruzar…

Seguiré los ojos penetrantes que nos esperan del otro lado…

La reunión de un animal a cuatro patas,

que me ayudara a cruzar…

El encuentro oportuno de la vida,

para atinar a quienes desde hace tiempo quiero percibir.

 

Emanuel MeRev

Y te ahogas en un mirar profundo,

el caminar de una gota de humedad,

con rumbo a los filos de un cuerpo inerte…

Miras el regreso de un aliento cada luna llena.

Sin encontrar lo lleno

y radiante de un simple circulo…

ves como todo se va en un simple exhalar e inhalar de humos,

buscando la secuencia del andar de un burdo reloj…

Ultrajas el espacio concurrido de la acera, grisáceo y sin perfil…

Vas…

te regocijas en el dolor puro,

de los caminantes espontáneos del placer

y dejas salir lo más turbio de ti…

regresas al lugar donde te viste partir,

donde te viste llegar,

en donde encontraste la salida con un simple sonido,

perpetuado del silencio

y el mezquino andar de tus labios lúgubres e inherentes.

 

Emanuel MeRev

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