CARLOS MANTILLA

 

Carlos Gabriel Mantilla Fandiño (Cuba, La Habana, 1990) Municipio. Graduado de la escuela Instructores de arte de la Especialidad de Artes Plásticas. Profesor de la Casa de la Cultura "Raúl Gòmez García". Ha ilustrado dos libros de poesías del escritor y poeta Guatemalteco Walter Morán, pertenece a la Compañía Danza-Teatro Villa de San Cristobal. Miembro de la Sociedad Cultural: José Martí , Club "Soles martianos" MNCUL (Ministerio de Cultura ), al Proyecto Sociocultural arte.92, miembro de la ACAA -(Asociación Cubanos Artesanos Artista).  Actualmente está estudiando en la Academia Nacional Bellas Artes de Artes Plástica San Alejandro. En el transcurso de su vida ha realizado exposiciones Personales y Colectivas tanto Nacionales como Internacionales; he participado en eventos y concursos.

 

Correo: cmantilla9006@gmail.com

Instagram: @cmantillafandino

Facebook: Carlos Mantilla Fandiño

BAILANDO CON EL DANZÓN

 

El género del danzón y su abanico como elemento, originalmente cubano, fue adoptado con gran vehemencia en México desde el siglo antepasado y muchas personas mayores se ejercitan semanalmente mediante el danzón, en salones de baile o plazas públicas, ya sea con parejas fijas o con otras que se armen durante los bailes.

 

Las mujeres pueden o suelen agregar a ciertos momentos del baile el famoso abaniqueo, no sólo para realmente hacer aire y librarse del calor y la humedad, sino como un detalle de coqueteo y elegancia. No todo el tiempo, desde luego, puede la pareja abanicar. Esto es durante las pausas en ciertos toques de montuno o en los momentos específicos en los que se para el danzón.

 

La sincronía del baile en pareja; el saber los pasos, el ritmo, la cadencia y el movimiento de cuerpos y pies, se incrementa en términos de reto cuando se agrega el abaniqueo específico como parte del baile.

 

De acuerdo con una maestra del danzón, el abanico es una extensión del brazo de las mujeres y logra engalanar aún más los pasos del danzón: “al principio se ocupó este complemento (el abanico) en los estribillos y en los movimientos cadenciosos, después en los remates, montunos y los floreos. Su objetivo era buscar el equilibrio y coordinación del cuerpo. Posteriormente se adaptó para ser una suerte de elemento de puntuación para quien lo utiliza”, dijo la misma voz experta.

 

Con el auge de la burguesía criolla en la Isla, a mediados del siglo XIX, una prenda muy popular entre las damas llegó para quedarse, el abanico. Desde entonces pasó a formar parte del atuendo de jóvenes, damas e incluso de caballeros.

 

En Cuba, la preferencia por los abanicos generó una competencia entre los importados de Europa y los fabricados en la Mayor de las Antillas por artesanos y decoradores. Esto hizo que los más comprados fueran aquellos que en el país -parte superior del abanico- no poseían decoración alguna, ya que posteriormente se pintaban a mano, bordados o utilizados como autógrafos al ser adquiridos.El popular accesorio ganó fama en el ajuar cubano en el siglo XIX por la excelente calidad del material con el cual eran producidos, comparándose con los que se usaban en Europa, pero su autenticidad se basaba en el toque de cubanía que sus fabricantes le ponían. La primera fábrica de abanicos en Cuba fue fundada por el veneciano Bonifacio Calvet y Rodríguez, por la década de 1830, y se ubicó en la calle Cuba número 98.

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 30 x 25 cm

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 27 x 20 cm

Año: 2024

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 30 x 25 cm

Año: 2024

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 30 cm x 25 cm

Año: 2024

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 27 x 25 cm

Año: 2024

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 27 x 25 cm

Año: 2024

Artista: Carlos Mantilla

Título: S/T

Técnica : Óleo /Cartoneria

Tamaño: 30 x 25 cm

Año: 2024