Mario Membreño

Mario José Membreño

San Salvador, El Salvador

Febrero de 1968

 

Mario Membreño nació en el año 1968 en la ciudad de Mejicanos, en San Salvador, El Salvador. Desde una edad temprana, mostró una notable habilidad para el dibujo y las artes manuales, destacándose por su talento artístico. Durante sus primeros años de escuela, sus habilidades sobresalientes en el dibujo le valieron reconocimiento y le permitieron ganar concursos locales.

 

Después de completar su educación básica, Mario decidió seguir su pasión por el arte y estudió arquitectura y diseño gráfico a nivel superior. Estas disciplinas le sirvieron para diseñar, construir y supervisar obras arquitectónicas, crear gráfica de imagen empresarial y elaborar folletos para empresas.

 

Paralelamente a su carrera en el campo del diseño, Mario incursionó en la escena artística local como parte de colectivos musicales. Estos colectivos promovían la música salvadoreña, participó activamente en la gestión de eventos y en la parte técnica, además de ser el responsable del diseño gráfico de los eventos organizados por el colectivo.

 

Su compromiso y experiencia en la gestión cultural lo llevaron a formar parte de la implementación, instalación y funcionamiento de La Casa Tomada de El Salvador. En este espacio cultural desempeñó un papel importante como gestor cultural, encargándose de la administración del lugar, y de la parte técnica y logística de los eventos del recinto.

 

A lo largo de su trayectoria, Mario Membreño ha logrado combinar su formación en arquitectura y diseño gráfico con su pasión por el arte y la gestión cultural. Su versatilidad y habilidades multidisciplinarias le han permitido dejar su huella en el campo del diseño y la creación artística, así como en la promoción de la escena cultural en El Salvador. Su enfoque artístico y su contribución a la escena musical y cultural del país lo han consolidado como un talento destacado en el panorama artístico salvadoreño.

COTIDIANIDAD

 

Refleja situaciones cotidianas, apegadas a la actividad del lugar, con énfasis a las acciones como se dijo antes, un momento de formación, un momento de estudio, un momento de ir y venir, un momento de descanso...

 

Simulan la figura humana en la parte física, sin género, sin rostro definido, sin físico conformado, porque somos todos los participantes, de gran tamaño para ser vistos, para darnos cuenta.

 

Es una influencia, aberrante, de aquellas expresiones humanas en muros y paredes de los trabajadores del arte contemporáneos de los 60s-70s que adornaron, de manera generacional, una época de cambios y de una ilusión progresista que se detuvo y hasta fue destruida, por esos acontecimientos de desunión y de intereses particulares.

Colores sobrios en contraste con una monocromía, para llamar la atención y dar vida a la acción, la gráfica y la cotidiana.

 

He tenido que adaptar mi línea de dibujo, recalcar mis influencias de arquitectura, mis expresiones gráficas, remontándome a los inicios de las líneas que me han traído hasta ahora a este lugar, adaptándose al ambiente del lugar, sin distorsionar y corromper la actividad académica y mostrando una seriedad disfrazada que permita fluir la espontaneidad, como lo rutinario, como el pequeño detalle que hemos perdido o que se nos olvida, por la cotidianidad.

 

 

 

 

 

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COTIDIANIDAD
‘Cualidad de cotidiano’: «El relato pasa de la insultante y rutinaria cotidianidad al terreno de la fantasía» (Proceso [Méx.] 29.9.96). Esta es la voz regularmente formada a partir del adjetivo cotidiano (→ -dad, e), y la preferida en el habla culta. También se admite la forma cotidianeidad, por su uso frecuente en España y América. Es incorrecto escribir y pronunciar cotidianiedad.
 

Fuente: Diccionario panhispánico de dudas

2005 Real Academia Española

https://www.rae.es/dpd/cotidianidad

 
A veces no nos damos cuenta que el mundo que nos rodea queda grabado en nuestro ser y sin querer lo expresamos espontáneamente cada día, sorprendiéndonos como un “deja vu”.
 
Ciertamente me pasa a mí, y por supuesto nos pasa a todos, por que somos comunes y vivimos en este espacio donde cada quien ocupa un lugar, una función, que si distorsiona en su quehacer, se distorsiona el camino de todos si no de muchos. Es una protesta sin llamado a la rebeldía, que invita a volver a la convivencia y a la existencia humana, a saber, que todos somos complementos de la existencia, una simbiosis natural que no es co dependencia, es convivencia.
 
Volvamos a serlo, no cabe duda de que a estas alturas lo hemos sido siempre, pero ahora la medida va en decadencia, es salvable, estamos a tiempo. Hay que regresar a las manos, hay que regresar a los pies, hay que regresar a la tierra que es nuestro sustento, el de todos y no sólo de unos pocos, eduquémonos para ser educadores de la vida, crezcamos para ver crecer, vámonos con la satisfacción de haber logrado vivir, como Dios manda.
 
¡Y que la paz del Señor este con ustedes!