Fragmentos urbanos es una deriva por la ciudad contemporánea a través de sus superficies: fachadas de vidrio, muros de hormigón, estructuras metálicas y planos que se superponen hasta rozar la abstracción. No vemos la ciudad “entera”, sino sus fragmentos: reflejos que duplican edificios, ritmos de ventanas, líneas verticales que se confunden con el cielo y hacen del paisaje urbano una especie de partitura geométrica. La serie se concentra en ese punto de tensión donde la arquitectura deja de ser solo contenedor de vida y se convierte en imagen autónoma, un organismo vivo hecho de luz y materialidad.
Las fotografías surgen de caminar la ciudad con la mirada puesta en los bordes: el recorte cerrado, la vertical exacerbada, el momento preciso en que la luz del atardecer vuelve dorado un volumen o enfría los vidrios hasta volverlos espejo del entorno. En muchos encuadres desaparece el horizonte y también la escala humana; lo que queda es un campo de fuerzas: tramas que se ordenan y se desordenan, reflejos que mezclan edificios de épocas distintas, sombras que hacen vibrar la superficie. La cámara no documenta tanto un edificio concreto como la sensación de estar rodeado por una masa arquitectónica que nos excede.
La noción de fragmento aparece aquí como una forma de hablar de las ciudades que habitamos: sistemas pensados para ser racionales y eficientes, pero que en la práctica se llenan de capas, añadidos, reflejos imprevistos, contradicciones formales. Al acercarme a las fachadas hasta casi descontextualizarlas, esas arquitecturas supuestamente neutras o corporativas comienzan a mostrar fisuras: un ritmo de ventanas que se rompe, un módulo que no encaja, una sombra que corta el orden perfecto. En esa mínima dislocación se abre un espacio poético y crítico a la vez.
La ausencia de personas no implica una ciudad vacía, sino todo lo contrario: es una manera de poner en primer plano las estructuras que condicionan nuestra experiencia cotidiana sin que siempre seamos conscientes de ello. Al mirar con detenimiento estos fragmentos, quien observa puede reconocer edificios de cualquier metrópolis, pero también proyectar sus propios paisajes urbanos, sus recuerdos, sus trayectos. La serie propone así una lectura abierta: cada imagen funciona como un fragmento autónomo y, al mismo tiempo, todas juntas construyen un mapa emocional de la ciudad contemporánea.
La exhibición en línea refuerza esta idea de constelación de fragmentos. Las fotografías se disponen en un recorrido que alterna afinidades formales y contrastes de color, invitando a navegar entre planos, reflejos y estructuras como si se tratara de una arquitectura dentro de otra: la arquitectura real y la arquitectura virtual de la pantalla. Fragmentos urbanos busca, en definitiva, que quien mira se detenga un instante ante aquello que solemos pasar por alto: las superficies que nos rodean todos los días y que, bajo cierta luz y cierto encuadre, revelan la complejidad estética y simbólica de las ciudades que habitamos.
Jorge Eduardo Bagnuoli (Montevideo, 1970) es arquitecto, fotógrafo y artista visual. Se formó en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires (FADU-UBA) y ha vivido y trabajado en Buenos Aires, Ciudad de México y Montevideo. Esa experiencia de habitar distintas ciudades latinoamericanas atraviesa su obra, centrada en la relación entre territorio, arquitectura y percepción.
Su trabajo fotográfico se desarrolla en series de largo aliento donde la ciudad es el escenario principal: bordes costeros, infraestructuras, fachadas anónimas, arquitecturas monumentales y espacios de tránsito. Proyectos como “Soledad habitada” o “Tonantzin en la piel” exploran tanto la dimensión emocional de los paisajes urbanos como las huellas culturales y simbólicas que se inscriben en ellos. En paralelo, desarrolla investigaciones visuales más abstractas, concentradas en la geometría, la luz y los reflejos de la arquitectura contemporánea.
En “Fragmentos urbanos”, la serie presentada para esta convocatoria, Bagnuoli trabaja con encuadres cerrados de edificios y fachadas, llevando las estructuras urbanas al límite de la abstracción. Su mirada de arquitecto se traduce en una atención precisa a las proporciones, los ritmos de las ventanas, las pieles de vidrio y los juegos de reflejos, pero siempre puesta al servicio de una lectura poética de la ciudad.
Es cofundador y organizador de Fotourbanos de Montevideo, grupo de salidas fotográficas por la ciudad que busca democratizar la práctica fotográfica y estimular nuevas miradas sobre el espacio urbano. Ha participado en exposiciones colectivas y convocatorias en Uruguay, Argentina y México, y desarrolla también actividades de formación y fotoviajes centrados en la experiencia de caminar y fotografiar la ciudad. Actualmente vive y trabaja en Montevideo.